En esta obra, he buscado capturar la esencia efímera y delicada de la danza. Utilicé acrílicos para jugar con la luminosidad y la textura, balanceando el impresionismo con toques minimalistas. Mi bailarina, etérea y casi flotante, simboliza la libertad y la expresión pura del espíritu humano. Su presencia en cualquier espacio es una invitación a elevarse y soñar, llenando el ambiente de color y emoción.