Intentando abrazar el aire, nos elevamos cuando sopla.
En esta obra, fusioné acrílico, grabado en relieve, resina, tierra y arena para capturar la energía viva y etérea de la naturaleza. Mi inspiración proviene de la majestuosidad de los paisajes terrestres y acuáticos, que intento representar en un estilo semiabstracto. Refleja un dialogo entre la tierra y el mar, un juego de texturas y colores que invita al espectador a explorar y sentir la fuerza y serenidad de la naturaleza. Esta pieza aportará a cualquier espacio un soplo de vitalidad y un toque de reflexión profunda sobre nuestro entorno.