Con esta obra, busqué capturar la vibrante energía de una noche llena de vida y color. Utilicé acrílicos para darle a cada pincelada un sentido de urgencia y movimiento, propio del fauvismo y el arte pop. La figura central, con su mirada evocadora y pose segura, es una celebración de la fortaleza y el misterio femenino. Este cuadro no solo ilumina una habitación, sino que también invita a contemplar la belleza en momentos efímeros.